El MST debate sobre las propuestas para la construcción de un proyecto popular en el país

En una de las conferencias de la serie “Reflexiones en Tiempos de Pandemia”, cuatro invitados analizan las soluciones post-capitalistas para iniciar un proyecto popular revolucionario

Inspirados por la única manera de hacer la revolución, que es a través de la organización del pueblo, Kelli Mafort, Roberto Requião, Maria Fernanda Coelho y João Pedro Stedile discutieron sobre las soluciones a la crisis del capitalismo en un evento online este martes (10). Foto: Divulgada por el MST

Por Maura Silva
De la Página del MST

Siguiendo el ciclo de conferencias Reflexiones en Tiempos de Pandemia, el Movimiento Sin Tierra recibió el martes (10) al ex gobernador de Paraná, Roberto Requião, a la ex presidenta de la Caixa Econômica Federal y subsecretaria del Consorcio del Nordeste, Maria Fernanda Coelho, y a los representantes de la coordinación nacional del MST y del Proyecto Brasil Popular, Kelli Mafort y João Pedro Stedile, para debatir la urgencia de un Proyecto Popular para Brasil.

Durante el debate, moderado por Teresa Maia, del Proyecto Brasil Popular, y por el profesor del departamento de historia de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB), Jonas Duarte, los invitados hablaron de la urgencia de desarrollar acciones populares para conservar los derechos de la clase trabajadora.

La vida cambia cuando el pueblo se organiza

La clase trabajadora mundial está experimentando un gran revés político y estratégico relacionado con el colapso del capital y con las derrotas históricas experimentadas por la clase trabajadora en los últimos tiempos.

Una vez diagnosticada esta crisis, es imperativo que presentemos estrategias para la clase trabajadora. Las salidas necesarias y populares a la crisis estructural del modelo de sociedad en que vivimos deberán ser construidas por manos diversas.

Según Kelli Mafort, la crisis económica, política, social, sanitaria y civilizatoria ejercen presión para que el Estado actúe conteniendo los efectos de las mismas. “Ese Estado responde militarizándose cada vez más, reprimiendo y difundiendo ideas fascistas, conservadoras y reaccionarias, esto sucede en todo el mundo, pero especialmente en América Latina. Incluso ante este panorama adverso, nuestra tarea como organizaciones de izquierda es el trabajo de base permanente. Para ello, es imperativo comprender la realidad diversa de la clase trabajadora en Brasil, teniendo en cuenta aspectos diversos y subjetivos como el género, la etnia y la orientación sexual”, subrayó.

Mafort defiende la concienciación de las masas, para que, a partir de ahí, se puedan librar las luchas. “Sólo con el pueblo organizado cambiamos la vida, esa es la historia del MST y de nuestras organizaciones”, añadió.

¿Qué proyecto queremos y qué estrategia utilizaremos para llevarlo a cabo?

Este esfuerzo para construir un nuevo proyecto se refleja en el nacimiento del Proyecto Brasil Popular. Fundado sobre pilares anticapitalistas, antiimperialistas, antirracistas y antipatriarcales, el programa es una construcción articulada y de unidad necesaria.

En la medida en la que no es un programa de gobierno, no necesita de un partido en particular para ser llevado a cabo. El puente para su concreción y su sustento es uno, el pueblo.

La reforma fiscal: fundamental para abrir nuevos horizontes

En su última encíclica, Fratelli Tutti, el Papa Francisco comenta sobre la pandemia de Covid-19: “Es difícil pensar que este desastre mundial no esté relacionado con nuestro comportamiento ante la realidad”.

Y la investigadora Esther Solano menciona que necesitamos sumergirnos en las subjetividades, porque determinan y validan el comportamiento y sustentan la agenda económica.

Fue con estas referencias que Maria Fernanda Coelho defendió, durante la conferencia, la Reforma Fiscal como fundamental para abrir nuevos horizontes en el país.

“Hoy en día nuestro sistema tributario es perverso, cobra más a los que ganan menos, es socialmente injusto, grava las actividades productivas. No basta con simplificar los impuestos, hay que reformar, tocar la contribución, gravando a las grandes fortunas, exonerando a quien consume menos y produce todo lo que gana”, dijo.

También presentó datos del reciente estudio de Oxfam Brasil que muestra que los millonarios del mundo crecieron un 27,5% en medio de la pandemia. Por su parte, los 42 millonarios de Brasil ganaron más de 180 mil millones de reales de marzo a julio de 2020. Es prácticamente la misma cantidad que se pagó en la ayuda de emergencia para los trabajadores durante ese período.

Es decir, solo lo que esas 42 personas ganaron en pocos meses sería suficiente para pagar la ayuda a los más de 60 millones de personas en situación vulnerable.

Al mismo tiempo que 42 personas se enriquecen más que el resto del país, un tercio de los hogares brasileños conviven con algún nivel de carencia alimentaria. María Fernanda también presentó los datos recientes del presupuesto familiar del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), que muestran los efectos de la crisis económica, agravada después del golpe de 2016. En 2017 y 2018, en las regiones Norte y Nordeste, el porcentaje de familias que experimentaron algún tipo de privación fue mayor que el de las que tuvieron un acceso regular a alimentos.

“No existe la justicia social si hay personas pasando hambre. Revisar y garantizar la reforma de este sistema es fundamental para luchar contra el hambre y la desigualdad”, dijo la ex presidenta de la Caixa Econômica Federal.

La violencia estructural se rompe cuando investigamos el origen de las desigualdades

María Fernanda también mencionó la violencia estructural que admite que tenemos ciudadanos de primera y segunda clase, y que determina el abandono de estos mismos ciudadanos con el imperativo de mantener la concentración de la riqueza.

“Esta violencia cotidiana que impregna nuestras relaciones, el racismo, el machismo, la cultura de la violación, es sistemática e histórica. Las experiencias recientes demuestran que la investigación sobre el origen de las desigualdades nos hace romper con ellas”, concluyó.

El capital no produce, sino que se concentra y vive principalmente de la concentración de su riqueza

En la misma línea de Maria Fernanda, Roberto Requião destacó que lo fundamental en este momento es continuar el debate y crear una base más preparada y crítica para un cambio sistemático en Brasil.

Al aplicar el Consenso de Washington -un proyecto que formuló diez medidas para reformar y liberalizar la economía mundial-, Brasil se convirtió en una gran hacienda de latifundios, perdiendo la diversidad de la producción de alimentos y dedicándose a producir lo necesario para los países que quieren engordar su ganado.

“La elección de este camino nos ha convertido hoy en rehenes de un liberalismo sin sentido que fracasa en todo el mundo. Frente a esto, necesitamos una propuesta de frente político que haga posible una unidad nacional que se sitúe a favor de la democratización de la comunicación, de la Reforma Agraria, que respete los derechos de la clase trabajadora y, por supuesto, que tenga una política de expansión y acceso al SUS [Sistema Único de Salud]”, reflexionó.

El proyecto de revolución popular tiene fundamentos postcapitalistas

João Pedro Stedile, de la coordinación nacional del MST, habló sobre la responsabilidad de la izquierda en esta construcción de un proyecto popular revolucionario.

“Nos contentamos con un proyecto de país, el neo-desarrollismo, que fue importante en aquel contexto. Hizo crecer la economía, recuperó el papel del Estado, garantizó los derechos de los trabajadores, el pleno empleo y la distribución de la renta. Luego vino la crisis, el golpe contra el gobierno de Dilma, el gobierno golpista de Temer y, ahora, el neofascismo del gobierno de Bolsonaro”.

Nos enfrentamos a la crisis del modo de producción capitalista. El capitalismo financiero no produce bienes y no resuelve las necesidades básicas de la población.

Como salida, emerge un nuevo clima en la sociedad brasileña para la discusión de proyectos. Proyectos con fundamentos postcapitalistas, porque ya hemos visto que el capitalismo no funciona.

Un proyecto con consistencia teórica, científica, con plataforma política e iniciativas inmediatas que resuelvan la situación del pueblo.

“Será un largo camino, pero sólo sabe para dónde va quien conoce el destino. En nuestro caso, el proyecto es el destino. Estamos discutiendo el futuro civilizatorio de las personas que viven en este momento histórico. Y, para eso, sólo tenemos que dar el primer paso y caminar rumbo a un proyecto popular para Brasil”, concluyó Stedile.

Este ha sido el segundo encuentro de una serie a la que se puede acceder en el canal de YouTube del MST. En el primero, Bela Gil, Lula, Letícia Sabatella y otros invitados debatieron sobre las soluciones para garantizar la soberanía alimentaria en Brasil y en el mundo.

Vea la conferencia en la que se debatió sobre la urgencia de un proyecto popular:

*Editado por Ludmilla Balduino