La vuelta a clases en pandemia es un crimen

El regreso a las clases presenciales en este momento pone en riesgo directo de contagio a 55 millones de personas, entre ellas estudiantes y profesionales de la educación básica

Los sistemas escolares están imponiendo el regreso de las clases presenciales bajo el pretexto de la preocupación por la función social de la escuela. Foto: Bruno Cavalcanti

De la página web del MST


En un momento en que la población brasileña sigue viviendo con altos índices de contagios y muertes por la pandemia de coronavirus, el MST lanza una nota en la que denuncia el crimen de los gobiernos estaduales y municipales que han ignorado las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y están permitiendo la reapertura de las escuelas y el regreso a clases presenciales.

Según el documento, el regreso a clases presenciales antes de la vacunación de toda la población brasileña aumentará los contagios y las muertes por covid-19, porque la escuela es un ambiente facilitador del contagio, con dificultad para garantizar la distancia social entre los niños y la atención sanitaria necesaria.

Los Sin Tierra también exigen el retorno de la Ayuda de Emergencia, la vacunación gratuita de toda la población, la derogación de la Enmienda Constitucional nº 95, para garantizar las inversiones en salud y educación y la destitución del gobierno de Bolsonaro.

En medio del agravamiento de la mayor crisis sanitaria nacional y mundial, acelerada por la pandemia de Covid-19, que en Brasil ya ha cobrado la vida de más de 220.000 personas, los gobiernos estaduales y locales están imponiendo la reapertura de las escuelas con regreso a clases presenciales.

A lo largo de 2020, cuando la pandemia se extendía por el mundo, se alertó y se anunció, de diferentes maneras, que la pandemia del coronavirus ha puesto en evidencia las desigualdades sociales promovidas por la forma capitalista de organizar la vida y el trabajo en el planeta. La crisis sanitaria y social no deja lugar a dudas de que la actual forma de organizar la sociedad, la economía, la cultura y la relación con la naturaleza está en quiebra y en crisis estructural, por lo que los gobiernos y los gestores del capital no podrán hacer frente a la actual crisis sanitaria y social utilizando las históricas herramientas neoliberales. En Brasil, la austeridad económica, expresada por la Enmienda Constitucional nº 95 (que fijó un techo al gasto público), la retirada de derechos sociales y el desmantelamiento del Estado, por un lado, y la reanudación de la supuesta normalidad de los sectores económicos a cualquier precio, por otro, ignorando las muertes de trabajadoras y trabajadores por el virus, el hambre y la violencia, son medidas neoliberales adoptadas por los gobiernos como única salida a la crisis establecida.

Aunque la comunidad científica ha desarrollado una vacuna contra el ocuronavirus, y muchos países actúan coordinadamente para vacunar a su población, el gobierno de Jair Bolsonaro promueve el caos, la desinformación —principalmente a través de fake news— y la confusión entre la población. Al difundir su creencia negativa contra la vacunación, al desaconsejar el aislamiento social como medida de seguridad, al fomentar el uso de medicamentos sin eficacia probada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la ausencia de un plan de vacunación coherente para toda la población. A partir de estas medidas, ¡el gobierno ha estado promoviendo la muerte!En este contexto de caos, inseguridad e incertidumbre, los sistemas educativos están imponiendo el regreso de las clases presenciales disfrazadas con el discurso de la preocupación por la función social de la escuela, cuando en realidad se trata de servir a los intereses del sector privado y empresarial. Este intento de restablecer una “normalidad” podría costar miles de vidas, ya que la escuela es un espacio facilitador y propagador de los contagios de Covid-19. Por lo tanto, el regreso a clases de manera presencial en estas fechas pone en riesgo directo de contagio a los 55 millones de personas (estudiantes y profesionales de educación básica, según el censo escolar de 2019), así como a sus familias y vecinos.

Teniendo en cuenta lo anterior, nos reafirmamos en la defensa de:

1) Vacunación para toda la población brasileña.
2) Cumplir con el aislamiento social, ya que es una medida eficaz para evitar la transmisión y el contagio del coronavirus. 
3) Que el Estado garantice recursos financieros para la prevención, la seguridad y los ingresos de las personas en situación de vulnerabilidad social.
4) Derogación inmediata de la Enmienda Constitucional nº 95 para garantizar las inversiones en salud y educación.
5) Retorno a las clases presenciales sólo una vez que la población esté vacunada.
6) Educación a distancia como alternativa, mientras la vacuna no esté disponible para todos en la pandemia.
7) Garantizar las condiciones materiales (internet de calidad y recursos tecnológicos) para el acceso a la educación a distancia y la igualdad de oportunidades entre los sistemas educativos.
8) Garantizar la alimentación escolar para todas las familias de los alumnos matriculados, así como la implementación del Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE). 
9) Promover la planificación de acciones pedagógicas, en la pandemia y post-vacunación, en diálogo con los educadores y la comunidad escolar. 
10) Suspensión inmediata de las clases presenciales en pandemia sin vacunación;
11) Defensa estricta del Sistema Único de Salud (SUS), de la vacuna para todas/os y de la educación pública.


¡Que vuelva la ayuda de emergencia! 
¡Queremos respirar. ¡Vacunación ya! 
¡Fuera Bolsonaro es urgente y necesario!
¡Luchar, construir Reforma Agraria Popular!

Sector de Educación del MST

Febrero de  2021